El suricato se queda quieto como una estatua y se mantiene alerta. Sólo su hocico puntiagudo se mueve de vez en cuando, olfateando. ¿Se ha movido algo en la hierba alta? Los otros miembros del clan buscan insectos mientras este suricato vigila. ¡Valiente! Cuando amenaza algún peligro, emite una estridente llamada para avisar a los demás. Pero esta vez todo está tranquilo. Poco a poco también le entra hambre. Es hora de sumergirse en el ajetreo del grupo. ¿Quizás encuentre un escarabajo gordo?
4,1 x 1,8 x 4,3cm