El pingüino saltarrocas está bien equipado para resistir el frío. No le importan las temperaturas gélidas. Su denso plumaje le protege perfectamente del frío. Surca el mar con potentes aletazos, a la caza de peces. Resulta que es un auténtico nadador profesional. Una vez que tiene a su presa en el punto de mira, no hay escapatoria. Es tan mono como parece el pingüino saltarrocas, con sus andares de pato en tierra: aquí también se mueve con asombrosa destreza. Hace equilibrios sobre escarpadas rocas y abruptos acantilados. ¡Impresionante!
2,8 x 4,5 x 5,0cm